martes, 25 de octubre de 2011

STAX STUDIOS

Saludos y bienvenidos a un nuevo capítulo de nuestro recorrido por las principales factorías de grabación que albergaron a Elvis Presley durante su carrera.

En esta ocasión el turno es para los Stax Studios de Memphis que si bien no irrumpieron en el mejor momento personal de nuestro protagonista si que aportaron su granito de arena a su trayectoria musical.



La historia



Los Stax Studios nacieron el año 1957 fruto de la iniciativa de dos emprendedores hermanos, Jim Stewart y Estelle Axton. Con la simple combinación de las dos primeras letras de sus respectivos apellidos bautizaron un proyecto cuyo objetivo principal era acunar la infinidad de corrientes musicales que sacudían la ciudad con el mismo afán que su tocayo Sam Phillips en la Sun.

Si inicialmente se decantaron por el country, pronto vieron que el rhythm & blues podia representar una empresa mucho más lucrativa y agradecida.

Para tal empeño, la primera sede importante del sello se ubicó en el antiguo cine Capitol en el distrito sur de Memphis, concretamente en el 926, East McLemore Avenue.

Mientras Stewart se encargaba del estudio en las dependencias del edificio correspondientes al auditorio, Axton hacía lo propio en la zona de recepción donde también se instaló una pequeña tienda de discos.

Con el paso del tiempo, el soul en todas sus manifestaciones fue erigiéndose en el máximo protagonista de la escena musical con los matices peculiares aportados por una localidad como Memphis, abierta siempre a otras influencias como el blues o el jazz, dando lugar una vez más a un sonido con denominación de origen.

Infinidad de intérpretes a lo largo de más de una década consagraron su talento en el interior de sus muros, pero sin duda fue la figura de Otis Redding la que impulsó definitivamente su marca y el que pasará a la historia como máximo representante de su sonido, concepción y espíritu.



La situación personal



La vida de Elvis en el instante que entró en contacto profesional con los Stax no gozaba precisamente ni de dulzura ni mucho menos de estabilidad.

Inmerso en el proceso de separación de Priscilla, problemas de salud añadidos y un desinterés latente producido quizás por todo el contexto marcaron el balance final de la relación con los estudios, elegidos por la proximidad con la residencia del cantante y en segundo término para aportar un nuevo enfoque a su música tal como habían hecho los American Studios unas temporadas atrás.

Las sesiones de grabación se dividieron en dos tandas. Una inicial llevada a cabo del 20 al 25 de julio de 1973 y una posterior programada del 10 al 16 de diciembre del mismo año.

Desde los primeros compases, prácticamente todos los implicados percibieron que las vibraciones en el estudio no eran buenas. La primera noche Elvis no se presentó y la segunda llegó con cinco horas de retraso. Su mal aspecto físico era más que evidente y su actitud poco receptiva a la par que ausente tampoco invitaba al optimismo. Aún así, de la serie inicial se obtuvieron 11 cortes teniendo en cuenta también las características técnicas del estudio con ciertas limitaciones con las que Elvis y su equipo ya no estaban familiarizados.

El set de diciembre afortunadamente funcionó un poco mejor debido básicamente a la profesionalidad del cantante que insufló aire allí donde no había suficiente gancho obteniendo 18 temas, algunos de ellos más que aceptables.

 

Canciones, álbumes y músicos



El repertorio disponible con el que se encontró Elvis tampoco era para lanzar las campanas al vuelo. Las ansias de las diferentes editoriales que proporcionaban las canciones y la maraña tejida alrededor de los intereses personales y de autor eran mucho más poderosas que el criterio personal del propio cantante que una vez más se veía obligado a lidiar con temas que no eran de su total aprobación.

A pesar de todo, cabe destacar en primera instancia sencillos como “I’ve got a thing about you baby” de Tony Joe White o composiciones del calibre de “If you don’t come back” o “Three corn patches”, ambas firmadas por el duo Leiber & Stoller que años después volvían a colaborar con el Rey aunque no con la misma magia de antaño.

La segunda remesa, mucho más productiva, proporcionó temas como “You ask me to” de Waylon Jennings, “I’ve got a feeling in my body” de Dennis Linde o “Talk about the good times” de Jerry Reed.

En total 29 cortes que bien administrados y oportunamente distribuidos por la RCA configuraron la columna vertebral de tres álbumes de estudio : “Raised on rock” (1973), “Good times” (1974) y “Promised land” (1975).

El equipo de músicos contó con nuevas incorporaciones ocasionales que se añadieron a los habituales del entorno de Presley de aquellos años. Gente como el batería Ronnie Tutt, los guitarras James Burton y Reggie Young o los bajistas Norbert Putnam y Tommy Cogbill, sin olvidar la sección de voces encabezada por las Sweet Inspirations y J.D. Sumner junto a los Stamps.

Un cóctel que si bien no salió redondo si que bebía en las fuentes del soul sureño con los detalles y matices particulares de la ciudad de Memphis.



El desenlace



A finales de los sesenta, los Stax Studios de Memphis junto a los Fame Recording Studios de Muscle Shoals en el estado de Alabama se consolidaron como paladines de la mejor música soul del momento. Un estandarte que mantuvieron en alto durante más de una década.

En el caso de los Stax, después de diversas vicisitudes y un triste final jurídico con bancarrota incluida acabaron siendo demolidos en 1989 tras diez años de abandono de las instalaciones.

Afortunadamente, “The Stax Museum of American Soul Music”, una réplica de la antigua factoría fue construida en el mismo emplazamiento, abriendo sus puertas al público el año 2003.

Todavía hoy, si uno cierra los ojos y se deja envolver por la magia de sus paredes, es posible contagiarse del trepidante ritmo de temas como “Promised land” de Chuck Berry y dejarse llevar por su hipnótica primera estrofa en un intento de recuperar viejos sonidos que en la voz de Elvis adquieren siempre una lectura totalmente diferente al original...”I left my home in Norfolk, Virginia, California on my mind...”



Jordi Prat ( Socio 1101)

(Próxima estación: Estudios circunstanciales)

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