martes, 25 de octubre de 2011

ELVIS: 30 ANIVERSARIO

 

Saludos,



Ya han pasado treinta años y el recuerdo sigue más vivo que nunca para todos aquellos que nos sentimos atraídos por su música. No entraré a valorar lo que significa Elvis para todo fan porqué sería reiterativo incidir en unos vínculos que tan solo el que los siente en su interior sabe perfectamente a que me refiero en instantes como atravesar las puertas de Graceland.

Desde un punto de vista sociológico es difícil que se vuelvan a producir las circunstancias ambientales, antropológicas y musicales propicias para que aparezca un fenómeno como el de Elvis Presley siempre teniendo en cuenta un contexto de música popular que sin pecar de arrogancia lleva cerca de dos décadas sin aportar una pizca de originalidad repitiendo clichés cíclicos de “revivals” agotados.



Si bien es cierto que el ser humano tiende a ridiculizar o desmitificar todo aquello que desconoce ya va siendo hora de que en este país se reclame un poco de seriedad o quizá profesionalidad por parte de la llamada “prensa especializada” que no se molesta ni siquiera en contrastar la información cuando no trata al público interesado en el rock como retrasados o adolescentes carentes de un mínimo de capacidad intelectual.

Toda esta parrafada es simplemente para hacer una sencilla valoración de que ha supuesto la noticia del 30 aniversario y su seguimiento en la prensa escrita.

Dejando a un lado la rigurosidad de un periodista como Diego A. Manrique que en las páginas de “El País” dejaba constancia de su oficio y originalidad sobre todo al escoger el material gráfico de soporte, un servidor ha recopilado auténticas estupideces de las cuales selecciono las aparecidas en el diario “Avui”. En ellas he podido leer frivolidades como que a menudo los Beatles visitaban a Elvis para hablar de música, que editó 75 álbumes de estudio o que obtuvo 14 premios “Grammy” a lo largo de su carrera. Esto dejando a un lado los errores que quiero considerar de imprenta del tipo situar la localidad de Tupelo en el estado de Missouri.

Una vez más, ¡qué pena!...



Es lógico que una personalidad como la de Elvis llame más la atención por sus extravagancias personales y por su vida desenfrenada pero particularmente a mi siempre me ha motivado mucho más su relación con la música. En este aspecto es maravilloso disponer de un libro como “A Life in Music” de Ernst Jorgensen donde de forma minuciosa se analiza en profundidad su pasión por la música evidenciando su excelente vocación de productor (cuando aún no se había ni inventado esta figura), su extraordinaria faceta de arreglista sin olvidar su obstinada profesionalidad en el afán de encontrar siempre el sonido perfecto y la toma más cercana a la que tenia en su cabeza. Para muestra, las páginas del mencionado libro y cualquier grabación de estudio bajo la supervisión del mismo autor en el sello “Follow that Dream”.

La popularidad de un personaje público de su repercusión no otorga licencia a cualquiera para escribir todo tipo de sandeces con el único objetivo de vender papel sin conocimiento completo de causa y sin tener en cuenta las circunstancias y el contexto particular. En el caso de Elvis Presley y en nuestras latitudes, lamentablemente, la balanza siempre se ha inclinado hacia el lado de su privacidad que a diferencia del aspecto profesional poco puede aportar de nuevo que no se haya dicho anteriormente.



Ya para ir terminando y sin ánimo de ser pesado me gustaría invitar a todo fan a que diera rienda suelta a la fantasía en una especie de sección o ejercicio que supondría imaginar a Elvis con nosotros estas tres últimas décadas en lo que me permito el lujo de titular con todo mi respeto : “If I can dream”

Personalmente quiero pensar que de haber contado con su presencia el primer deseo sería verlo desvinculado de las garras del Coronel para poder gozar de libertad absoluta y dar forma a sus inquietudes musicales. Más allá de algún inevitable e insufrible álbum de duetos y colaboraciones fruto de obligaciones mercantiles quiero pensar en un Elvis envejeciendo musicalmente con dignidad y profundizando en discos de blues, folk, country o de su estimado gospel.

La guinda la podría poner entrar en contacto con un productor como Rick Rubin y que hiciera con él, el tratamiento que tuvo en los noventa Johnny Cash y la serie de las llamadas “American Recordings” o más recientemente el álbum de Neil Diamond, “12 Songs”. Sencillamente, música.



En fin, no es ningún consuelo, pero de todas maneras la sombra del Rey sigue siendo alargada y apareciendo como  referencia en películas, historias y sobre todo canciones: “Back to Tupelo” (Mark Knopfler), “Elvis Presley blues” (Gillian Welch), “Looking for Elvis” (Patti Scialfa), “Mystery train part II” (Steve Earle), “Boy from Tupelo” (Emmylou Harris), “A room at the Heartbreak hotel” (U2)...

Hay quien mantiene que las casualidades no existen, pero casualidad o no, todas las canciones en las que él es el eje principal o la fuente de inspiración son preciosas.

En definitiva que soñar de momento es gratis y siempre permite llegar allí donde el ser humano no es capaz de hacerlo mientras haya una canción.



Un abrazo para todos los miembros del Club.



Jordi Prat ( Socio 1101)

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